ENGLISH
Hoy el aire huele a pólvora. Varias veces veo un volador subir para en un momento de alharaca recordarnos lo que ya sabemos. Esta noche es navidad.
Los niños de los vecinos ya están en la novena, ya que entre el ruido de las panderetas y las maracas, se escucha al burrito sabanero, y el tutaina.
La casa huele a comida. Cerdo, res y pollo. Ensalada y áspic de frutas. Salsa de ciruelas que no puede faltar, y la otra salsa que nunca es la misma. Arroz almendrado. Todo preparándose en la cocina. Su vapor recordándonos que a media noche estaremos a reventar. Todo excepto el postre, que ya está hecho, pero que a pesar que todo lo demás nos deja a punto de reventar, igual tendremos que probar.
Los más pequeños corren cerca del arbolito. Están jugando, pero en el fondo, ese es su trabajo. Son un comando especial, que patrulla los bordes de los regalos. Evitando que alguien más espíe las tarjetas, o se robe uno de los regalos. Uno nunca sabe con los grandes, que son tan mañosos.
Para los grandes la fiesta comienza después de media noche, cuando los pequeños están exhaustos de su ardua labor de inteligencia y defensa, y sienten necesidad de dormir. Otros niños, mas energéticos, probablemente pasen al juego real, el que en el fondo no es trabajo, que implica estrenar los regalos.
Para media noche, los grandes también están exhaustos, cuidando de los pequeños, dado que nunca notaron que solo estaban trabajando. Sin embargo, siguen moviéndose hasta más tarde, impulsados por el combustible de whisky, champaña y ron. También se mueven por necesidad. Porque entre chucu chucu y güepajé la comida baja, y así evitan reventar. Además, aun hay trago por acabar.
Así es una navidad a la Colombiana. Y aunque no tuve la oportunidad de estar este año allá, a todos, allá, acá, y en todos lados donde este 24 los haya cogido, les deseo la más feliz de las navidades, con amigos, familia y muchos regalos. ¡Regalos como amor, paz, amistad, bienestar, salud y todas las cosas que les traigan felicidad!
Para terminar, solo quiero compartirles una muestra de espíritu navideño que obtuve hace poco. Noten como sonreír a la cámara es más importante que el semáforo en verde. ¡Esta noche es navidad!
