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Actualmente estoy tomando un curso en pensamiento del diseño. Una de las primeras tareas fue leer el libro As the Future Catches You por Juan Enríquez. En el presenta muchos de los avances hechos en ciencia, tecnología, y genética, que no solo cambiarán el entorno económico, sino además las estructuras sociales sobre las que los seres humanos hemos evolucionado. Mientras lo leía, no podía evitar notar un hilo común en todas las innovaciones: El miedo.
Básicamente, todos estos avances van a un ritmo acelerado, y no hay posibilidad que desaceleren. Sin embargo, podemos preguntarnos que nos lleva a esta premura por obtener esos resultados particulares. Muchos argumentaran que es falta de temor a Dios. Yo argumentaría que es miedo a la muerte, que irónicamente surge de nuestro temor a Dios (al menos desde la imagen del todopoderoso presentada por muchas religiones). De lo contrario, ¿por qué habríamos de extender nuestras vidas? Nuestra sociedad actual tiene tal temor hacia la enfermedad y la muerte, que entramos en esta carrera hacia la inmortalidad. Existe un temor al castigo en el más allá, o la falta de trascendencia en esta vida. Ambos conceptos están enraizados en antiguas creencias religiosas, más que en evidencia irrefutable.
Me alegra tener mejores tratamientos para las enfermedades, e incrementar nuestro confort y dignidad en nuestros últimos años antes de enfrentar lo desconocido. Lo que no me gusta es la idea de tener el logro de la inmortalidad a la vuelta de la esquina. Creo que debemos aceptar la muerte. Algunas comunidades antiguas parecían tener un mejor entendimiento de este hecho de la vida. Por ejemplo, el juramento hipocrático, el cual debemos a los griegos, establece a la medicina como una búsqueda de beneficios para los enfermos, pero en ninguna manera hacía referencia a los elementos preventivos de la práctica moderna.
La literatura también ha pasado por algún debate sobre el tema. En Los Viajes de Guliver por Jonathan Swift, se narra el viaje a la tierra de los Struldbrugs, quienes son seres que gozan de la inmortalidad. Aunque Guliver inicialmente se interesa por la idea, él es llevado a la conclusión opuesta cuando los Struldbrugs describen el transcurrir de sus vidas eternas. Para otro ejemplo, una parte del mito del vampiro es la maldición de llevar una vida eterna, paralelamente a la más evidente maldición de alimentarse de sangre. En cualquier caso, estos personajes ficticios ansían un final de descanso en paz.
En conclusión, necesitamos tener un mejor debate sobre la aceptación de la muerte. Dado que tengo una gran afinidad con la ciencia, estoy de acuerdo con la continuación de nuestros esfuerzos para mejorar las condiciones de salud para todos. Pero nuestro éxito en ese frente pondrá en peligro el obtener resultados en otras áreas que también requieren esfuerzos científicos y sociales, dado que nuestros actuales problemas en sostenibilidad solo empeoraran si acabamos con una de las características que mejor balancean la vida: todos morimos.
[...] ideas particulares sobre el tema de la inmortalidad ya fueron escritos en un post previo titulado El Miedo y la Busqueda de la Inmortalidad, y los mantendré fuera de contexto como están allá, de tal modo que no dañe la película, como [...]